lunes, 26 de diciembre de 2016

Regresabas por Navidad



No hubo una despedida que no fuera triste para los dos. Tus ausencias dejaban un vacío difícil de llenar.

Al regreso, contábamos los días, las horas y hasta los minutos.

Y en familia, poníamos rumbo al aeropuerto.

Allí, impaciente, esperaba que se abriera la puerta de salida de pasajeros.

Por fin, aparecías, y te hacía señas para que me vieras. Tú, sonriente, feliz, te apresurabas para llegar a nuestro encuentro, y nos fundíamos en besos y abrazos.

Y nos íbamos a casa, a nuestro hogar.

Por unos días todo volvía a ser como antes. Volvíamos a ser una familia unida en Navidad.

Lola

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