martes, 1 de noviembre de 2011

Tanta espera...

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Hay tanta espera acumulada en cada pliegue de tu falda que ya hasta el cansancio se muere, angustiado y aburrido. Ni siquiera las rosas que florecen en tus manos ayudan a soportar tanto anhelo desperdiciado, tanto tiempo desvaído, y ya no huelen a rosas sino a herida, desazón y olvido...

Mari Carmen


5 comentarios:

  1. Cuando la espera se vuelve desesperanza, la fe agoniza mirando el reloj. Y para esos momentos de angustia solo queda una respuesta de dos.
    O apelar a las últimas reservas del corazón y continuar la vigilia, o asumir con valor la derrota y cambiar el rumbo claudicando todo lo hasta aquí luchado.

    Hermoso relato el tuyo. Transmites con mucha nitidez toda la impotencia del que solo puede aguardar mientras la vida se le pasa sin otorgarle lo que tanto espera.

    ¡Saludos!

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  2. ¡¡ Esperar !!; siempre tan bienvenido destino, pero aunque duela, si el fin es agradecido, todo merece la pena y un alegre suspiro llevará a un buen alivio.

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  3. Gracias, Juan Carlos, y gracias a ti, primo.
    Es un placer poder recibiros.

    Abrazos

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  4. Triste. Nadie merece verse en esa situación. Me llega al corazón todo lo que escribes. Un beso.

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  5. Gracias, Leonor.

    Buenas noches y hasta mañana.

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