lunes, 22 de agosto de 2011

Volver a empezar

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De repente me han dado ganas de cortar una rebanada gruesa de pan, de ese pan esponjoso, blanco - o moreno, me da igual - y dulce, recubierto de su corteza tostada, crujiente, salpicada de pipas de calabaza, de girasol, de semillas de sésamo... 

Cortar el pan y recubrirlo de una espesa capa de...  ¿mantequilla?, sí, podría ser, pero también con queso de cabra fundido, o de crema de chocolate y salpicado con bolitas de azúcar de colores, como hacen los holandeses - y como he hecho yo misma, cuando he estado por Amsterdam. O quizá, simplemente, con una hermosa capa de miel.

Qué delicia el pan tierno, ¿verdad? Yo compro panecillos de sabores variados, y los disfruto en los desayunos de los fines de semana. Otra cosa que disfruto es el pan hecho en casa. Y es que tengo una máquina de hacer pan. 

Se puede hacer natural o con tropezones: pasas, nueces, avellanas, pipas... O todo a la vez. Tan sólo hay que mezclar los ingredientes, añadirlos a la máquina y esperar tres horas. La casa se llena de un aroma que hace que una se anticipe al festín que se dará después. Tras ese tiempo, un magnífico pan de molde esperará a enfriarse en la encimera de mi cocina. 

El pan es una bedición de los dioses, sí, y sobre el pan estoy leyendo un libro estupendo. Se llama: Volver a Empezar, de Judi Hendricks. Lo tomé prestado de la biblioteca municipal, y estoy disfrutando su lectura desde el primer párrafo. Una mujer, que ama hacer pan, va desgranando sus aventuras y desventuras, mientras nos llena las fosas nasales de la mente con ese olor cálido, casero, apetitoso, que es el pan amasado a mano, horneado y degustado con un vaso de leche o de café. 

Una verdadera delicia de libro para todas aquellas mujeres a las que les guste cocinar su propio pan. 

O, sencillamente, cocinar.

Mari Carmen

4 comentarios:

  1. Mari Carmen no puedes imaginar cómo has provocado en mí las ganas de meter las manos en la masa, encender el horno y esperar ese olor que describes.Estoy deseando que llegue la hora del desayuno para calentar un panecillo de pan de centeno que tengo ahí. Le pondré queso fresco de untar y mermelada de tomate que hice ayer.
    Y por supuesto leeré ese libro del que hablas. Un beso.

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  2. Mari Carmen he leído el correo que me has mandado.
    Probaré eso que me aconsejas.

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  3. Perfecto, Leonor, ahora sí, ahora se puede pinchar en tu nombre y nos remite a tu blog :) ¡Gracias!

    Un abrazo y me marcho a Alcampo a hacer unas compras, entre ellas esos panecillos deliciosos...

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  4. Eres una maga haciendo mermeladas. Yo creo que nunca lo intentaré, no sabría ni por dónde empezar :)

    Un beso

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