martes, 30 de agosto de 2011

Viajar en un barco... grande, muy grande.

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Puerto de Oslo. Noruega

Y es que son inmensos. Unos monstruos que llevan en su interior a miles de personas, pueblos enteros. A veces he pensado en hacer un crucero, sí, pero es una de esas ideas que te pasa por la cabeza y a la que no prestas demasiada atención, sin embargo...

... Sin embargo, no dudaría en embarcarme en uno si - soñemos, que soñar es gratis - nos propusiéramos, Lola, Leonor, marcharnos a dar una vuelta, por ejemplo, por las islas griegas, disfrutando del mar y de la tierra, y de todo lo que ello nos ofreciera. No me digáis que no sería un viaje excelente...

No sé qué hay en el interior de esos gigantes que más que barcos son hoteles flotantes, pero parece como si con sus moles impresionantes, deslizándose graciosamente sobre las aguas, nos estuvieran diciendo... vamos, venid, que la diversión está asegurada...

No creo que llegue a contratar nunca un crucero, pero quién sabe si algún día emprendo un viaje, como Phileas Fogg,  para recorrer el mundo en algo más de 80 días...  

¿Alguien se anima y se viene conmigo?

Mari Carmen

2 comentarios:

  1. Apenas que he visto la fotografia y antes de leer la entrada, estaba pensando en que tres de mis compañeras se van de CRUCERO A LAS ISLAS GRIEGAS!!!, no sé si haré alguna vez un crucero, pero ¿porque no? habrá que ir haciendo planes, jajaja

    Un beso, hermana

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  2. Sería estupendo, Loli :) Quién sabe... quién sabe...

    Besitos

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