domingo, 29 de enero de 2017

Allá por Buenos Aires

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Eso de tener a los papás viviendo tan cerca tiene muchas ventajas. En días como hoy, y pensando en el almuerzo, si en casa quieren comer pasta, y mamá hace lentejas, sin dudarlo, yo como lentejas con ellos.

No solo es comer en su compañía, son momentos en los que hablamos de mis hijos, de la familia, de lo caro que estaba el pescado o de la receta que me dieron para preparar las tagarninas en la frutería. Lo que es el día a día. Estos son los almuerzos que a mí me gustan, llenos de sabor y calidez.

Hoy la conversación se refería a mi tía María, que tenía un tío en Argentina, el cual hizo fortuna, "que mas encogío no podía ser" (palabras de mamá), y de su hermano Ramón (el de mi tía), que también se fue y se casó con una argentina, tuvieron una hija, que allí debe vivir.


Mis abuelos también estuvieron en Argentina, en Buenos Aires. Mi abuelo trabajaba en los barcos, pero volvieron a España, que mas vale que se hubieran quedado allí... Y, claro, mi madre lo dice por lo de la guerra civil, en la que murieron, los mataron, a mi abuelo, que era jefe de policía, y a mi tío Juan, que era capitán del ejército, del bando que perdió.


Y aquí, en Granada, nacieron todos: su hermano Juan, su hermana Encarnación, que murió de pulmonía, a los 18 meses. También Paco, Manuel, Bartolo, Dolores (estos dos últimos murieron de pequeños), José ¡y con 45 años tuvo a mi madre!

Buenos Aires, que bonito nombre... Lástima, que mis abuelos no se quedaran allí, que no naciera ninguno de mis tíos y se hubieran quedado a vivir en aquellas tierras. Ahora quizá habría otra familia, como mi tía María la tuvo.

Lola

5 comentarios:

  1. Por un lado, es cierto, si se hubieran quedado en Buenos Aires, otro gallo les habría cantado al abuelo Juan y a la abuela Pura, pero míralo por el lado egoísta: ni tú ni yo estaríamos aquí :) La historia es la que es, y no se puede cambiar, me temo.

    En fin, hermanita, estoy hasta el moño del resfriado. ¡Menudo coñazo!

    Besitos, guapa.

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  2. Me encantan esas conversaciones que surgen en las conversaciones familiares.

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  3. Lola, así de primeras tienes un árbol genealógico muy frondoso y liao, ¿no? Bueno, por lo menos eso parece visto desde fuera... :-)
    Carmen, los requemaos vienen de miedo. De leche y coñac los hacía mi tía, los resultados sobresalientes, oye... ;-)

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  4. Gracias, Abel. La leche todavía, pero el coñac... el alcohol y yo no nos llevamos bien, no me gusta nada de nada :)

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  5. Lola, te habías olvidado del títo Manuel :) Y el tito Manuel era el más simpático de todos, para mi gusto. Además era el que mejor cantaba, de hecho cantó para Carmen Amaya, cuando estuvieron en Barcelona. Hubiera podido hacer carrera de cantaor de flamenco, pero ya ves, la abuela dijo que no, y él la obedeció. Menudo tonto que fue con hacerle caso, podría no haber pisado un barco de pesca nunca más, y a su familia haberla sacado de la miseria, pero la abuela era como era. La verdad es que era muy seca, nada que ver con la abuela Eladia. A ella sí que la recuerdo con mucho cariño.

    Hoy parece que el resfriado va mejor. Aún así, me quedan un par de días.

    Besitos, guapa.

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