jueves, 17 de noviembre de 2016

El colorido de un puerto




Puerto de Ferrol
La Coruña

Todos los puertos me recuerdan al Puerto de Motril, a esos veranos en casa de mis padres, en la barriada de Santa Adela, y a los paseos al puerto pesquero.

La belleza y el olor de las madreselvas, que asomaban por los muros de las casas vecinas, al ir hacía allí.

La entrada del puerto, y su paseo de palmeras. El club Naútico y su puerto deportivo.

Aquellos jardinillos con sus bancos de piedra, donde palmeras y pinos daban sombra y los geranios rojos alegraban la vista.



Las barquitas con grandes faroles, que se mecían en el agua, y los cangrejos que salían de las rocas a tomar el sol.

El puerto comercial con sus enormes grúas y la farola en cruz de la escalera real.

El puerto pesquero era un hervidero de vida. 

Los barcos que llegaban de faenar cargados de pescado, y los que salían a la pesca nocturna. 



Las gaviotas revoloteando bulliciosas al olor del pescado y la lonja donde llevaban las cajas de pescado para su venta.

Los colores de los barcos, las redes de pesca, y los destellos de la luz del faro al caer la tarde.

Lola

2 comentarios:

  1. Tendremos que volver al Puerto de Motril, aunque solo sea para recordar lo bien que lo pasamos aquellos días. Tantos recuerdos ligados a ese mar, a ese puerto...

    Un abrazo, guapa.

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  2. Todos los mares y todos los puertos nos recuerdan a los de nuestra infancia.

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