jueves, 8 de diciembre de 2011

Este jueves un relato: Borrachos - as


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Y allí estaba yo con... no recuerdo bien quiénes eran, en una azotea, intentando no caerme por no poder controlar mi cuerpo, deseando que se fuera la guardia civil, rezando para que no subieran y me vieran en ese estado de embriaguez...

Vivíamos en El Bosque, Cádiz, contaba yo con 18 años, y eran las fiestas de San Antonio. Por la mañana había ido con una amiga a Ubrique. No recuerdo que compró ella, pero yo me compré unos zapatos de tacón, preciosos.

Hasta ahora había usado zapato bajo, sandalias en verano y mocasines en invierno, siempre he sido muy alta y tampoco, hasta entonces, es que hubiera salido mucho de fiesta.

Al llegar al pueblo mi vida cambió, teníamos discoteca, lo cual era una buena forma de pasar el fin de semana, y un buen grupo de amigas, que sabían arreglarse. Aprendí a maquillarme, y cambió mi forma de vestir.

Las horas previas a salir forman parte de la diversión: te maquillas, sombra oscura en los párpados, delineado de los ojos, una buena capa de rimmel, polvos, un poco de rubor y un labial. Te vistes, vestido corte imperio y con tirantes, color turquesa, unos pendientes grandes, zapatos de tacón y una nube de perfume, y te sientes tan guapa que quieres comerte el mundo.

Aparte del baile en la plaza, uno de nuestros amigos, Cristobal, con el cual llevaba unos días saliendo, había habilitado dos habitaciones en el piso de arriba de su casa, para poder bailar y beber durante las fiestas con los amigos. Sus padres, que vivían en el piso inferior, no estaban.

El sitio era agradable, íntimo, con buena música, con acceso a una terraza.

Allí comenzamos la noche, música disco para calentar el ambiente, un cubata bien cargado, demasiado cargado diría yo, ¿quien lo había hecho? Pero todo iba bien, me reía, disfrutaba, me sentía bien...

Mi chico me abrazaba, me besaba y tenía que agarrarme porque ya casi no me tenía en pie, no controlaba.

Hasta que dentro de mi mundo irreal alguien vino diciendo que la guardia civil estaba allí, que alguien había dicho que se estaba consumiendo droga.

Yo, la hija del sargento, el comandante de puesto, en un pueblo pequeño, y en este estado...

Sinceramente, no recuerdo como salí de allí.

Lola



17 comentarios:

  1. jejje toda una tragedia!...¿quién no ha sentido la proximidad del fin del mundo al borde de una transgresión en su historia de madurez recién asumida?

    A la distancia, lo que nos pareció tragedia llega a ser tan solo una pequeña aventura!
    =)

    Un abrazo!

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  2. Anda que tú también... La hija del sargento como una cuba. La verdad es que no te imagino en esas circunstancias, Lola. Es lo fastidioso de estar lejos, porque yo ya no vivía con vosotros.

    Bueno, son cosas que al que más, al que menos, alguna vez le ha pasado... menos a mi.

    Un beso, hermana.

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  3. Bueno, quiero decir que no me ha pasado de adulta...

    Un beso

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  4. La poca costumbre de beber nos ha jugado malas pasadas. Un beso amiga.

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  5. hay esas cosas que pasan... y que se olvidan... bueno, cosa de borrachos no? ese es uno de los primeros síntomas! jeje... nos vemos el año que viene! felices fiestas y próspero año nuevo :D

    un beso!

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  6. Sinceramente la hija del sargento tenia que dar ejemplo jajaja,te entiendo. besos

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  7. Que mal debut tuvo!!! La primera vez que se va de fiesta y termina casi casi en una tragedia.
    Bueno lo importante es que salió ilesa y libre.
    Un abrazo :)

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  8. jajaja que divertido... menos mal que no soy la hija del sargrnto, ni mucho menos bebo jajaja...

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  9. esa loca juventud..yo deje de tomar, porque al final, era yo quien repartia a cada uno a su casa ,con la consiguiente bronca de los padres de ellos y ellas ,asi que cambie el alcohol por la fanta e ingrese en los cartujos...o no
    un saludo

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  10. Son cosas que pasan, hasta el más pintado. Lo pero supongo fue lo de la guardia civil, vamos, una pena.
    Un abrazo

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  11. Prepaeandose para devorar el mundo uno tiene a veces y al principio, los mareos logicos de las tentaciones de la vida.

    cariñitos

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  12. Vaya situación. Terrible en su momento, hoy una anécdota, ¿verdad?.
    Un beso

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  13. Menos mal que salió de allí, !la hija del coronel! jajaja. Una situación tan cómica como trágica.
    Un beso.

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  14. Uff, terrible situación... jajaja, debió de ser un mal rato de cuidado. La primera siempre tiene sus connotaciones jocosas con el tiempo
    Besos!!

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  15. Muy buena anécdota y casi que la he vivido mientras la leía. Muchos de los detalles que cuentas, de los gestos, me veo a mi misma haciéndolos. Bueno, al final saliste bien parada y eso es lo que importa.
    Besitos

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  16. Muchas gracias a todos por pasar por mi blog

    Besos

    Lola

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  17. Jejeje, Lola, que conozco gente en Ubrique, tengo un amigo del alma allí, así que a lo mejor aún se acuerda de esa juerga, a lo mejor él estaba, vete a saber y conoce a la hija del guardia civil coronel, se lo preguntaré.

    Tarde te comento, estuve de puente y llegué ayer, disculpas y besitos.

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