viernes, 6 de noviembre de 2009

Sábados Literarios de Mercedes



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El lugar desde el que escribo

A mí, como a muchas otras personas, me encantaría escribir mirando al mar, percibiendo su brisa, diciéndole adiós mentalmente a esa barquilla de blancas alas que surca tranquilamente el agua, y escuchando el graznido de las gaviotas que van y vienen sobre las olas. Me gustaría, sí, pero debo ser sincera: aunque tengo el mar muy cerca, no estoy escribiendo mirando su suave vaivén. Hace un año heredé el ordenador portátil de mi hijo, y al no tener otro sitio donde ponerme, me acomodé en el salón, lugar que ya utilizaba para leer en mis tardes libres.


Desde mi saloncito no percibo el parloteo de las gaviotas, tan sólo los gritos de los chiquillos, los ladridos de los perros vecinos y el aleteo de los gorriones, pero aún así, me gusta estar aquí, con la ventana abierta, divagando, soñando, escribiendo… Cuando se trata de concentrarme en mí misma, me entusiasma esta estación del año. Anochece más temprano y tengo un poco de tiempo para mí antes de hacer la cena. Además, nadie me molesta porque, o bien están estudiando en sus cuartos, o simplemente no están.


Mi salón es amplio y luminoso. Tengo un mueble con mis libros, mis muñecas y las cajitas de porcelana. Hay, igualmente, dos mesitas con lámparas y varias fotos de mis hijos. La mesa del comedor la he adornado con un centro de flores, rosas amarillas y de color rosado. Y cerca del ventanal descansan dos cómodos sofás. He vestido las paredes con mis cuadros de paisajes, y una palmera de interior, un tronco de brasil y dos cintas, ponen la nota verde, alegrándome la estancia.


¡Cuántas tardes he pasado, tranquilamente en este lugar, frente al ordenador! Pero no vayáis a pensar que estoy sola. No, no suelo estar sola. Me acompaña mi perro, Benji, una cosita peludita y menuda que a esas horas duerme feliz en su mantita. Me gusta tenerlo ahí, cerca de mi mano, su barriguita subiendo y bajando acompasadamente. Cuando se despierta, reclama mi atención trayéndome su pelota o su gatito de peluche. Juego con él unos minutos, lo acaricio, se tumba junto a mí, da un suspiro de satisfacción y se vuelve a dormir.


Benji es un regalo hermoso que me hace compañía aquí dentro, entre estas paredes de mi salón donde se desarrolla parte de mi existencia y donde escribo sobre las experiencias vividas.


Fuera...


Fuera procuro que se quede todo lo ingrato, lo ácido, lo triste que suele traernos a nuestra playa el oleaje de la vida.


Loli Polo

15 comentarios:

  1. Bienvenida, Loli.

    Te reservo sitio junto a tu hermana.
    Luego pasaré a leerte.

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  2. En tu salón se respira tranquilidad y la alegría de la vida que entra por sus ventanas. Un maravilloso lugar desde el que nos escribes.
    Besos,
    Esme

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  3. Loli, encantada de estar contigo en tu saloncito. Yo aunque tengo mi refugio a veces tambien estoy en el salón y en un lugar y otro acompañada de mi fiel Popy, mi perrita. Creo que compatimos muchas cosas. Un placer leer tu relato y conocerte.
    Un beso

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  4. Cualquier sitio es bueno para escribir y poder decir lo que tenemos dentro.
    La mayoría de las veces, los factores externos pasan a un segundo lugar en cuanto ha llegado la inspiración.
    Un saludo.

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  5. De nuevo aquí Loli

    Ha sido un placer estar contigo en el salón donde escribes. Me he sentido un poco "voyeur" de tu intimidad.

    Mi refugio es el antiguo garaje. Lo reformé como lugar de trabajo, pero al final es donde me recluyo para leer, estudiar y escribir.

    Un abrazo y gracias por viajar con nosotros.

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  6. Hola Loli,
    me he pasado por tu salón y te he visto jugando con Benji y escribiendo en tu portatil y me he quedado con una sensación de paz y tranquilildad maravillosas.
    Un beso de Mar

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  7. Que delicia compartir ese saloncito tuyo.

    Saludos,

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  8. Loli, Espero que te acomodes en estos Sábados... tan bien como en el Salón de tu casa, y confesarte mi sana envidia porque, aunque no lo veas desde la ventana, tengas próxima esa maravillosa playa con su Isla, sus peines, su puerto de pescadores y todo el atractivo que la hacen unos de mis lugares preferidos.

    Saludos

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  9. Hola Loli.

    Me ha gustado mucho "visitar" tu salón un ratito. Sin duda es un lugar confortable a pesar de los "ruidos ambientales" que describes. Y si no, que se lo pregunten a Benji, que por lo que leo, te tiene totalmente conquistada...

    Ha sido un placer leerte.

    Un abrazo.

    Maat

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  10. Ese lugarcito debe ser acogedor, allí me imagino se respira aroma a familia, y eso es muy bello.
    Un placer visitarte Loli.

    Besos.

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  11. Que curioso tienes a un fiel acompañante.
    Ya me imagino a los dos estando en ese lugar distintivo del que ambos disfrutan :)

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  12. No siempre el mar trae la calma... a veces nuestro salon es el mayor lugar de reposo para nuestras almas¡¡¡¡
    Un beso

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  13. Hola, hermana, ya estoy aquí de nuevo. Pero aunque he podido ver un poco de Marrakech, no te lo vas a creer, pero nos hemos sentido indispuestos los dos, Paco a partir del sábado por la noche, y yo a partir del domingo a mediodía. Total... chica, una mierda de viaje :(

    Un beso

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  14. Hola AMIGA. Es muy bonito lo que has escrito. Seguiré viniendo para ver tus lindas palabras. Un beso. Kuidate mucho.

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  15. Supongo que siempre es tiempo para pasar por tu casa, y decirte el buen aire que se respira, y la hermosa vista que tienes desde aquí.
    No hay como viajar y conocer estos sitios, aunque más no sea por internet (por ahora...)
    un fuerte abrazo.

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