domingo, 6 de noviembre de 2011

Olor a campo, sabor a pueblo


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Hace ya mucho tiempo, cuando mis padres eran más jovenes y yo aún no estaba casada, oí decir a mi madre que cuando se retirara mi padre, su ilusión era tener una casa, en el pueblo, Nueva Carteya, con un patio lleno de flores, y unas cuantas gallinas.

Cuando me hablaba de ello, me la imaginaba, con su delantal puesto, en un patio lleno de geranios rojos y rosas, llamando a las gallinas y echándoles de comer:

-Pitas, pitas, pitas, pitas...

Mientras estas venían veloces al oír la voz de mi madre, yo estaba allí, disfrutando de la escena, o ayudándola divertida.

He vivido este ambiente, de casa de pueblo, con sus patios y sus animales, de niña, cuando íbamos los veranos a casa de mis abuela paterna y mis tíos. Ellos tenían gallinas y me gustaba verlas ir de un lado para otro, picoteando allí y allá y oír sus cacareos.

Hoy un amigo, que vive en un pueblo de la sierra gaditana, me ha enviado unas fotos de sus 3 gallos y 18 gallinas, de las cuales está orgulloso, que le proporcionan huevos grandes y sabrosos. Y yo le agradezco que las haya compartido conmigo.

Me gusta este ambiente rural, tranquilo, con olor a campo, con sabor a pueblo.

Lola



4 comentarios:

  1. Pues como te dije, mamá tuvo gallinas y pollitos, cuando yo era pequeña y vivíamos en Villaharta. Tú aún no habías nacido. A mi me encantaba salir al patio y verles corretear, y claro, como era pequeña alguna vez pisé alguno y lo maté, y para que mamá no se diera cuenta (ya ves tú qué ilusa) lo tiraba por encima de la tapia del patio de los vecinos, jajaja. Anda que... En fin, cosas de cría.

    Preciosa la foto, y muy entrañable el escrito, hermanita.

    Un beso

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  2. jajaja, pobres pollos. Me acuerdo una vez de las que fuí a Carteya, que la tita había comprado pavos, así todo pequeñitos, iban de un lado para otro, todos juntitos, eran encantadores, jajaja,es verdad, que son recuerdos entrañables

    Lola

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  3. Y a mi me encantaba ir a Carteya porque la abuela tenía el corral lleno de animalitos, ¿te acuerdas del burro que tenía el abuelo Miguel? Y había gallinas, y cerdos, y conejos, y pavos. Era como tener un pequeño zoo en casa. Lo peor era cuando tenía que matar alguna gallina, y la abuela le retorcía el pescuezo. Después nos daban la sangre y los menudillos fritos, que estaban riquísimos.

    Lástima que todo aquello se acabó.

    Un beso

    Mari

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  4. Siii, ese burro, lo recuerdo atado a la puerta...y gatos, siempre había gatos

    Lola

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