miércoles, 9 de noviembre de 2011

Este jueves un relato: La Pequeña Muerte

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Una noche.
Una cena.

Se dejó seducir por la música, una copa de espumoso en la mano, velas en la mesa, farolillos en la terraza, y un mar de luces a través de las ventanas...

Y llegó el deseo... Besos ansiosos, caricias desesperadas, buscando cimas de miel, bajando suaves laderas, recorriendo dulces senderos, bebiendo de manantiales, adentrándose en cuevas abiertas al desenfreno, perdidos en un mar de deseo...

Oteando un faro que les lleve hacia la luz, hacia lo más alto, hacia el mismo cielo.

Donde quisiera permanecer eternamente... y morir una y otra vez... y no regresar jamás.

Lola



14 comentarios:

  1. ¡Qué bonito, hermana! Me gusta mucho :)

    Un beso.

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  2. Muere el tiempo cuando el deseo se hace infinito, muere la razón cuando la pasión se apodera del cuerpo, y mueren espacio, lugar y tiempo cuando llega el orgasmo consumado, que ni la muerte con su poder casi omnipotente nunca podrá borrar.

    ¡Saludos!

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  3. Bonito relato, una petit mort bien contada, bien lograda.
    Un abrazo.

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  4. Como podrás adivinar me ha encantado tu petite mort. El escenario es el lugar ideal. Un beso

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  5. Me gustó mucho esa expresión de deseo de morir una y otra vez, porque es cierto que muchas veces quisieramos quedarnos en ese instante para siempre. Un abrazo.

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  6. a veces el cielo esta en un beso o en una leve caricia ,un relato delicioso felicidades

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  7. Morirse así da gusto.
    Un abrazo
    Carmen

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  8. Eso es el éxtasis de sentirse en la cúspide de la vida!...no todos llegan.

    Un abrazo

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  9. a la hermana...sí... muy bonito relato, sencillo y lleno de éxtasis de placeres... besos!

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  10. Muy lindo y bello relato, me ha encantado

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  11. Es como a todos nos gustaría morir, en el extasis. Excelente
    Besos

    Matices

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  12. Te saludo Lola, de tal palo tal astilla, hermanas ambas, en el buen escribir también.

    Y todo empezó con una cena...prolegómeno de la deleitosa "pequeña muerte". Da gusto resucitar luego. Besitos.

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  13. Prosa poética, me gusta, tiene un ritmo cadencioso, como de olas rompiendo en la orilla.

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  14. Le petite mort, expresada con letras de fuego y pasión, Todo con justa palabras para avanzar. hacia a la culminación de esa dicha que es la muerte pequeña. Todo ello en un acenario apropiado: Lugar romanticó, retorica cuidada y actores apasionados. Muy bien. Buenas noches, Lola.

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