lunes, 13 de diciembre de 2010

Piñas y Piñones



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Hubo días en que los dioses accedían a salir de su apatía haciéndose cercanos, echándonos una mirada. Se manifestaban, entonces, a través de un cielo sin mácula, con un sol tibio, resplandeciente, y una suave brisa que nos alisaba todas las arrugas del alma dejándonos listos, preparados, para la pura dicha. Yo los llamaba los días de piñas y piñones...

En la cocina, nuestra madre encendia el fuego con ramitas y serojas. Cuando el fuego era todo lenguas rojas y amarillas, colocaba sobre la placa de hierro las mondaduras de una naranja, llenando la pequeña estancia del perfume del azahar. Una vez difuminado el aroma de las cáscaras, se adhería a nuestra piel otro olor más profundo: el de la resina, fuerte, untuoso, penetrante. Nuestro pelo, en esos momentos, despedía los efluvios de un bosque bendecido por el rocío, del musgo empapado en la luz de las estrellas, de los líquenes eternos como la tierra. Era inevitable pensar en el crujido de las agujas secas bajo nuestros pies, aquel sonido familiar que era tan parte de nosotros como lo eran la risa, los arañazos y los padrastros.

Había días en que los dioses incluso jugaban con nosotros y nos buscaban igual que nosotros buscábamos las mejores piñas para abrir sus escamas, para arrebatarles su tesoro, los piñones, que allí mismo, a pie del árbol, piedra contra piedra, partíamos, extrayendo su blanco corazón, masticándolo, saboreándolo, como el manjar más extraordinario.

Tuvimos jornadas en que los dioses fueron de todos nuestros aliados, los mejores. Fueron días gloriosos de piñas y piñones...

Mari Carmen

6 comentarios:

  1. Una maravilla de evocación literaria de dias vividos y que han dejado una mella en tu alma.
    Desconozco esa sensación, porque no la he vivido, pero el dia que me siente delante de una chimenea y oiga crepitar las ramas y estallar las piñas, me acordaré de ti,
    Un besto, amiga.

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  2. Gracias, Luna. Es un placer recibirte en esta casa :)

    Mari Carmen

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  3. Entrañable, realmente, hasta me parece percibir ese olor a hogar, a azahar, a infancia llena de sueños...

    mis cordiales saludos

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  4. Muchas gracias, Adelfa. Aquellos días pasados en la provincia de Segovia, entre pinares, fueron realmente hermosos para mi, Loli y mi hermano Juan.

    Abrazos

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  5. Hola Mari Carmen:He entrado en este blog para devolver la visita a Loli. Al leer el escrito he pensado -escribe igual que Mari Carmen-.Al final he visto tu firma y he recibido una sorpresa al ver que Loli es tu hermana.
    Este escrito es Precioso, Divino y poetíco.

    Bienvenida Loli a este mundillo de los blog.
    Gracias por tu visita.

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  6. Sohillo.-
    Estas historias son entrañables para mi.
    Te deseo buenas noches. Mari Carmen.
    Un abrazo.

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