miércoles, 17 de marzo de 2010

La Tormenta (VI)

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Bate con fuerza el viento. La lluvia arrecia. Cae la tarde y desde la linterna veo acercarse la tormenta queriendo engullir todo a su paso.

Me viene a la cabeza algo que leí hace mucho tiempo, escrito por alguien pegado a la tierra, compartiendo con ella todo su sufrimiento y alegría. Con él todo su pueblo víctima de la modernidad y del progreso, de la especulación y de la sinrazón más absoluta.

Cuando lo leí pensé, no son tan salvajes después de todo. Comenzaba diciendo, ¿cómo se puede comprar o vender el firmamento? dicha idea nos es desconocida. Fué una carta escrita por un jefe indio, aún hoy, cuando ya su paso por esta tierra es sólo un recuerdo, pienso cuanto de realidad queda en esas palabras.



En eso andaba cuando comenzaron los truenos que iluminarón la habitación. Decidí bajar y aprovisionarme de velas.

La luz se fué e imaginé la vida en este faro cuando la electricidad era nada más que un sueño. Encendí el fuego, la estancia se iluminó, creando sombras del pasado, cálidas.

¿Por qué nos atrae tanto el fuego? ¿Cuantas veces te quedas mirando la débil llama de una vela, o pierdes la noción del tiempo mirando el fuego de una chimenea, quizás porque algo dentro de nosotros nos lleva a pasajes olvidados de grutas perdidas en el tiempo, donde buscábamos cobijo, ante un mundo que se nos antojaba desconocido y salvaje?



Es noche cerrada. Sigue el embite del viento y la lluvia. Oigo el mar chocar contra la roca, sitiéndome diminuto. Imagino esa cueva con figuras ocres que cuentan historias, pintadas con las manos de forma tosca, narradas con voces y ecos olvidados.

Bajo la calidez de la llama, el bramar de la tormenta. Pensé... ¿cuándo dejamos de ver el mundo como lo vieron ellos? ¿Cuál fue el instante en que presa de la velocidad de este tiempo erramos el camino, dejando todo atrás, para pasar a ser tan sólo una sombra, una huella borrada por el viento?

Loli

3 comentarios:

  1. hola prima. Sencillamente maravilloso y es que en tiempos de tormenta tambien coje el tiempo del fuego y sentir el calor mientras llega la calma de unos momentos perturbables. besos.

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  2. Tiempos de tormenta, justo como está ahora mismo el cielo, y como lo estuvo ayer tarde. Pero nada comparable a una tormenta sobre el mar, eso es sobrecogedor. Y nosotras tenemos experiencia de haber visto alguna que otra, ¿recuerdas?

    Fuera la tormenta, y dentro, un buen fuego que calme el alma.

    Un beso

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  3. Espero que pronto puedas dejar alguna otra entrada :) Un beso, hermana.

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